viernes, 22 de mayo de 2015
domingo, 17 de mayo de 2015
Memorias (o la excusa para salir a tomarle fotos a la luna)
(fragmento)
Ella tenía de hacerse la dormida todas las mañanas, hasta que la alarma (o mis besos) la levantarán. Caminaba de puntitas del baño a la cocina, de la cocina al cuarto y del cuarto a la sala. Pocas veces le importaba que las cortinas estuvieran abiertas; le gustaba sentir el calor de la mañana, cuando los rayos del sol poco a poco tocaban tejados y marquesinas. Muchas veces me quede sentado, al filo de la cama, contemplando el vaivén de su cintura. El desasosiego del sueño se esfumaba cuando se paraba frente a mí y me acariciaba el cabello. Juro que me sentía un niño. Más de una vez se nos hacía tarde para llegar a nuestros destinos; los besos tiernos eran los culpables, las sonrisas, a través del espejo mientras se maquillaba, eran adorables. Como me gustaba ponerme a su espalda y observar el canto que hacia su cuello cada vez que recogía su cabello. Siempre supe dentro de mí que esos instantes no durarían para toda la vida; tuve la razón.
Hoy solo me queda un tira de tela de su cabello, enredado en hilos, que una ocasión se aburrió de tener y se lo cortó de tajo, así de fácil. Aún recuerdo la mirada adolescente que puso cuando lo colocó en el retrovisor de ese neón 2004 que manejaba y que nunca nos dejó tirados.
Hoy solo me queda un tira de tela de su cabello, enredado en hilos, que una ocasión se aburrió de tener y se lo cortó de tajo, así de fácil. Aún recuerdo la mirada adolescente que puso cuando lo colocó en el retrovisor de ese neón 2004 que manejaba y que nunca nos dejó tirados.
viernes, 1 de mayo de 2015
Entre calor, calima y riñas carcelarias...
Han sido unos días pesados en Cancún, el calor, insoportable, es mitigado por la brisa del Caribe, pero no es suficiente. Caminando en las calles uno encuentra escenas poco cotidianas en una ciudad que tiene la fama solo de playas y antros; si uno busca bien, si se detiene a ver con detenimiento, también se encuentra paredes con historias, árboles florenciendo, pintores que toman la sombra de un enorme almendro como estudio de creación y también los estragos de un deficiente sistema de salud que obliga a los niños, víctimas de insolación y males gastrointestinales, a esperar su consulta en el piso del Hospital General, durmiendo y soñando como sueñan los niños.
A esto hay que sumarte que el domingo 26 de abril se produjo una riña en la Cárcel de Cancún, por un partido de futbol que se llevaba dentro y que dejo un saldo de 39 internos lesionados, tres de ellos aún se debaten entre la vida y la muerte. El día 28 de abril, el rencor de los bandos generó una alarma, pues al parecer, nuevamente se llevaría un enfrentamiento, el cual al final no se dio, pero la situación aún se mantiene tensa.
sábado, 4 de abril de 2015
Llevar el Viacrucis a la playa
"Si ellos no van, Dios irá a su encuentro", sentencian los organizadores de la representación, algo que da todas las señales de que funciona, especialmente por la enorme cantidad de asistentes, entre las que se incluyen familias enteras y turistas nacionales e internacionales que dejan las olas del mar y su arena blanca para vivir la pasión de Cristo.
Formado por familias, jóvenes y niños, todos los obstáculos han sido superados por este grupo, que esta edición pudieron finalizar las fiestas de Semana Santa con la celebración de la misa de fuego nuevo en la playa, durante la noche, al cobijo de la luna y las estrellas y al arrullo del viento del Caribe y su melodioso oleaje.
Ricardo Ruvalcaba Maya, integrante del grupo y actor que representó a Jesús, señaló, en la noche fresca, que Jesucristo predicaba sobre arenas como las de la playa y su cabello vigoroso era alborotado por el viento, como esta noche.
viernes, 3 de abril de 2015
El Jesús de los pecadores
Texto y fotos: Carlos Matus
Jorge Samuel Cetina Pech se muestra nervioso, callado, un poco ido, pero también ansioso. Él es el Jesús en el Viacrucis de la Cárcel de Cancún, la fe que encontró en esas cuatro paredes lo ha hecho soñar en un futuro mejor. Con Jorge hay cerca de 100 internos que se sumaron a la representación como un paso ciego de fe, devoción y pasión. Sus ropas son hechas con retazos de telas de las más sencillas, las coronas de Poncio Pilatos y Herodes son dianas de niña de plástico brillante, pero lo portan con orgullo, en cambio la corona de espinas es hecho de metal y clavos.
Jorge esta preparado. Le pidió a los soldados romanos un favor: que lo golpeen de verdad. Es su manda, su sacrificio, quiere vivir una parte de lo que lo hizo Jesús hace casi dos mil años en el camino a esa colina del Golgota.
El sol, sin tregua, se deja caer en ese pedazo de tierra, polvo y cal.
Pero por hoy, los reclusos, junto con sus familias, se han reunido para presenciar la representación, la primera desde el 2011 que se realiza dentro de esas paredes. Un ligero olor a marihuana llega hasta el campo, nadie parece inmutarse.
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