jueves, 8 de mayo de 2014

Estudios

Texto y fotos: Carlos Matus


El confeti de los arboles ocultan la luna, 
Parecen zancudos que caen como almendros.
Soplo al cielo, para mover las nubes, 
Pero el aliento de Dios es más poderoso.
Las hojas secas hacen crujiente la tierra.
Todo lugar que pisamos hace ruido, 
Nos delata, nos señala, 
Bajo las lámparas de alógeno, nos sentimos viejos huérfanos, 
Al cobijo del aire frió nos calentamos. 
Los gatos se aparean en las calles, 
Mientras la oscuridad se llena de ese amor adolescente que tanto contagia.
Estoy tan bien aquí, 
De observador, permutador, 
De auditor de la vida que pasa frente a mis ojos.
Siento el calor de ese amor que está lejos de mí, 
Que inunda parques, 
Callejones, veredas, 
Que me quema aquí
Y hace latir esta tierra de hojas secas.

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